| HISTORIA DE ALBALATE |
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Albalate del Arzobispo fue objeto de sucesivos poblamientos
en época visigoda, romana y árabe. Fueron estos últimos
pobladores los que le dieron el nombre actual: ( al balat )
, que quiere decir 'el camino, la calzada'. El
calificativo del arzobispo se añade posteriormente, tras la
Reconquista, cuando Ramón Berenguer IV, en 1149, entregó el
pueblo al Arzobispo de Zaragoza.
Más tarde, hacia el año 1.300, el prelado don Ximeno de Luna construyó el castillo-palacio que preside el pueblo. A él pertenece el escudo que se aprecia en su fachada. En el transcurso de la Guerra Civil (enero de 1938) Albalate, al igual que el resto de la provincia de Teruel, fue tomada por el ejército republicano con el fin de cortar las comunicaciones con Zaragoza e impedir el ataque nacional a la capital madrileña. Esta situación se invirtió cuando un mes después Franco recupera esta población. Su economía está basada en las actividades de carácter primario, sobre todo la agricultura, con explotaciones de pequeño tamaño dedicadas al cereal de secano, el olivo y viñedo. Junto al río Martín existen algunas explotaciones dedicadas a frutales, entre los que destaca el melocotón de cosecha tardía. Realizar un recorrido por el actual municipio de Albalate, con un objetivo artístico, puede constituir un ejercicio amplio debido a los numerosos restos arqueológicos y artísticos que han llegado hasta nuestros días. Se puede comenzar visitando abrigos que contienen pinturas rupestres de estilo levantino, situados en los denominados Estrechos de Albalate, con manifestaciones de tipo pictórico que se remontan a 8.000 años de antigüedad. Se encuentran manifestaciones eneolíticas en el barranco de la Hoz, o de la edad de Bronce en el barranco de Valdoria, un poblado ibérico en el cabezo de las Abejas, y otro más, junto a una necrópolis romana en el cabezo de Cantalobos. A estas manifestaciones se suma la existencia de un casco urbano interesante, que llevó a la declaración de esta villa como conjunto Histórico-Artístico, en octubre de 1983. En ella destaca todavía la estructura urbanística de un pasado árabe, conservándose en la zona sur del casco urbano 'la Morería', medina bien conservada y delimitada perfectamente del resto del conjunto. La visita al interior de la localidad mostrará uno de los ejemplos más antiguos de residencia fortificada. Se trata del castillo-palacio de don Ximeno de Luna, de estilo gótico, el cual posee una capilla considerada una joya dentro del arte aragonés. Aquí falleció en 1475 Don Juan de Aragón, padre de Fernando el Católico. En la actualidad, en el interior del castillo se ubica la plaza de toros, lugar que no se debe dejar de visitar para ascender a su torre y disfrutar de las excelentes vistas sobre el valle, la cercana Sierra de Arcos y el casco urbano. Destaca también la iglesia parroquial de la Asunción, del siglo XVI, de estilo gótico-renancentista de una sola nave con capillas laterales, aunque lo más sobresale sobre el conjunto es la torre mudéjar adornada con cerámica mozárabe. La ermita de la Virgen de Arcos está en la carretera dirección Ariño, en un ensanchamiento del valle del río Martín, sobre un estrecho saliente de conglomerados. Es del siglo XVIII, de estilo manierista y declarada monumento Histórico-Artístico. Junto a ella se ubica el balneario, donde antiguamente se seguían tratamientos contra el herpes y en cuyo entorno se ha instalado una zona recreativa. Si se desea vivir la Semana Santa de una forma diferente, se recomienda la visita a esta localidad. Tradición y religión se unen para dar lugar a una de las manifestaciones populares más impresionantes de Aragón: la 'Ruta del Tambor y del Bombo'. Además existe la posibilidad de realizar un interesante paseo por la Historia a través de las edificaciones que el tiempo ha dejado a su paso. Se puede observar desde restos arqueológicos hasta excelentes edificaciones enmarcadas dentro del Gótico, el Renacimiento y el Barroco. Todo ello forma parte de un paisaje donde contrastan las zonas llanas y áridas de la Depresión del Ebro, con los escarpes originados por el río Martín y los destacados relieves de la Sierra de Arcos. |